¡Colombia arde!

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Suenan sirenas después de las 6 de la tarde, “nos están matando” dicen en redes sociales. Nuestros contactos con una bandera de foto de perfil. El gobierno, el gobierno en cambio dice “aquí no ha pasado nada, aquí no está pasando nada” pero no podemos estar en la calle porque nos dan bala.

Cada mañana es más complejo llegar al trabajo, las estaciones de Transmilenio están cerradas, según la alcaldía por “vandalismo”. El miedo y la manipulación fueron la estrategia del gobierno, antes de subir al poder. Recuerdo su discurso en campaña “si gana Petro, “seremos otra Venezuela” “nos van a expropiar” y lo más importante, es que con la economía naranja todos estaríamos a salvo.

Recuerdo que hasta la iglesia, en su sermón dominical, decía que Iván Duque restauraría lo que el gobierno anterior alteró. En las calles mencionaban que el gobierno anterior “regaló el país a la guerrilla”.

Ni que decir, de la campaña de Claudia López a la alcaldía de Bogotá, en  una que otra marcha, se escuchaba su voz. Lo único que le faltó fue destruir Transmilenio junto a la Epa Colombia. Quizás ellos no contaban con que en su gobierno, el mundo enfrentaría una pandemia que cambiaría toda su agenda, o tal vez esta fue la oportunidad para lucirse.

El Paro Nacional se veía venir desde el 2019, estaba tomando fuerza en aquel mes de noviembre, pero el Covid-19 hizo que en marzo del 2020 todos nos quedáramos en casa. Fueron varios negocios en quiebra y muchos empleos perdidos. El pueblo fue paciente tratando de sobrellevar la crisis.  Lastimosamente las acciones del gobierno, el hambre y el desespero alborotó el avispero.

Una reforma tributaria cuando las personas no tienen dinero, ni trabajo, incremento al combustible, reforma a la salud aun cuando estamos en una emergencia sanitaria que ha costado la vida de miles de personas. Una reforma al trabajo y que el Ministro de hacienda desconozca el precio de la canasta familiar, fue el detonante para la revuelta en las calles.

La gente se “mamo” es como si pareciera que nadie votó por Iván Duque, como si él, hubiese pedido el deseo de ser presidente y su hada marina de Uribe se lo concedió. Pero como en todos los cuentos estos dragones nos están robando la esperanza.

Colombia en la primera plana de los medios más importantes del mundo, no somos Chile, ni Venezuela; Somos Colombia “que entre el diablo y escoja” por qué las ciudades están en llamas, porque aquí, mis queridos amigos, ¡Colombia arde!

Así, los medios de comunicación digan que las protestas, los muertos y los desaparecidos son porque el pueblo celebra la reforma. Es impresionante la polarización en los noticieros que tienen acceso a todos los rincones del país, la gente les ha creído por años, confían en su información. Pero lastimosamente tienen más ética los Bancos con sus fraudulentos alivios financieros en pandemia, que los titulares de nuestros noticieros.

La cizaña, el odio y la confrontación entre la población es culpa de las noticias, ellos quieren proteger sus propios intereses. Me he encontrado con informes en donde básicamente dicen que la pérdida económica  y el desempleo son por culpa del Paro Nacional. Qué tanto que la gente pelea por la reforma tributaria, para saber que ya los precios aumentaron por la escasez producida por las marchas.  A ellos les digo: Que es preferible aguantar temporalmente a esperar que se laven las manos con los más vulnerables.

No contentos con ello, dicen que la ineficiencia con la vacunación, también es culpa del Paro.  Aquí  definitivamente no hay quien viva. Estamos al frente de un gobierno oportunista y unos medios de comunicación manipuladores.

Claro, entiendo que esto ha sido muy difícil, con las consecuencias que han traído las marchas muchos nos hemos visto afectados, pero sepa mi querido pueblo colombiano que el gobierno también.  Yo debo caminar horas para llegar a casa después del trabajo, a mí tampoco me alcanzó el dinero para hacer la remesa, porque todo está costoso. Yo también me expongo al covid-19, también me ha cogido la lluvia en la calle esta semana. Pero prefiero eso, que continuar estancado.

Algunos dicen “yo no paro, yo produzco”  “salvemos a las empresas en quiebra” porque “gracias a Dios hay trabajo” ¿Dónde? En la empresa que si tiene cita médica, debe recuperar el tiempo, la empresa en donde dicen póngase la camiseta, pero nadie es indispensable. La empresa donde pagan el minino con contratos cortos o por prestación de servicios. La empresa que pide años de experiencia, especialización y maestría cuando usted ni siquiera ha salido de deudas por el pregrado.

El país está quebrado, la recuperación es lenta y compleja. Primero la mesa de negociación empezó con la coalición de esperanza,  una gente que ni siquiera apoya el Paro. Coalición de oportunistas más bien. De los 104 puntos para negociar en la mesa de diálogos entre el gobierno y el comité del paro, no se ha podido conciliar en puntos como el derecho a la marcha y la desmilitarización en las ciudades.

Cuando esto termine ¿Quién responde por los muertos?, o ¿seguiremos como si nada? Llorando por estatuas caídas, normalizando la muerte de los indígenas porque  según los noticieros “no son ciudadanos” peor, justificaremos la muerte de estudiantes porque en las noticias dicen que son “vándalos”.

Claro, existen muchas personas que no saben ni cuál es el objetivo de las marchas, otros que salen a robar, otros que provocan la fuerza pública, otros que por alguna razón, son gente de bien y están armados. Pero mientras el pueblo no trague entero y alcé la voz, no lo pisotea nadie.

Pueden rodearte, pueden matarte, pueden robarte la memoria. Pero Colombia resiste al miedo, resiste al hambre, a la desigualdad, a la opresión, resiste que todos están viendo.

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