El sonido y el color en el cine

El sonido y el color en el cine

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email

El sonido y el color en el cine

Sin lugar a dudas, la fantástica creación del cine y sus, para la época, avances tecnológicos, siguen siendo para muchos uno de los procesos cronológicos más importantes: apreciar poco a poco como un tren que llega a la estación, ante la mirada atónita del mundo, y sentir que se iba a ser arrollado por el mismo hasta llegar a ver las grandes maravillas visuales que genera Hollywood y sus producciones hoy en día. Hoy, compete hablar de como la humanidad llegó al goce total de estas con la aparición del sonido y el color al cine.

Desde 1910 a 1930, que en la historia del cine se define como, época primitiva, fue de causante apego lo, sin duda alguna, innovador y productivo de su proceso y continuación de la mano de grandes exponentes de su aparición. Desde las primeras apariciones de la música en vivo a este, como se realizó en 1986 en EEUU, pasando por la fotografía parlante que entregaba a la historia Charles Pathe y su constante manipulación del fonógrafo y sus más de 1900 películas cantadas que, dan origen al cinematógrafo, presentado años más tarde por los hermanos lamiere, hasta legar a la patente de Traier Gom quien ofrecía una grabación diecta al celuloide.

En 1897 los hermanos Luis y augusto lumiere, contratan un cuarteto de saxofones
para que acompañasen a sus sesiones de cinematógrafo en su local de parís. Diversa cantidad de músicos y hacedores del sonido, llevaban gran cantidad de maquinas para acompañar las funciones, aunque el piano y la pianola eran, sin duda alguna, los más apetecidos. Estas muestras, iban acompañadas de un narrador ubicado en la sala de producción quien era el encargado de contar al publico lo que sucedía. La música, explicaba y cargaba de diversas emociones la función y cada frase de la partitura era creada específicamente para cada filme.
Algunos experimentos realizados por Elisha Gray 10 años antes, habían demostrado la posibilidad de convertir la música en impulsos eléctricos. Siendo conocedores de estos descubrimientos, se llevaron a cabo formas de poder grabar en el celuloide la pista sonora; grabar el sonido en la imagen da nacimiento al cine sonoro. Es hasta 1926, de mano de la productora Warner brothers, quienes incluyen el primer sistema sonoro eficaz conocido como el vitáfono, este consistía en la grabación de las bandas sonoras y los textos grabado en grandes discos que se sincronizaban con la acción de la pantalla.

En 1927, la Warner lanza el Cantor del jazz, la primera película sonora de éxito que finaliza la época muda; en 1931 el sistema vitáfono había sido superado por el movitone de FOX, el cual grababa directamente el sonido en la película en una banda lateral; inventado por lie the forest, se convirtió en el estándar de cine sonoro. La transición del cine mudo al cine sonoro fue tan precipitada que llevo incluso a que películas que ya estaban siendo grabadas antes de la internacionalización del Movitone incorporaran, tras su despliegue, el sonido en su producción. Las salas se transformaban rápidamente en capaces de reproducir el sonido también.
La esteticidad de los actores y el contante requerimiento de poca movilidad que obligaba a los actores a quedaren en cierto lugar de micrófono fijo, aburria a la gente y empezaban a traer problemas hasta los 30, un grupo de directores de cine, liberan el micrófono y sincronizan el sonido, lo doblan y lo manipulan sincronizándolo después de la redacción y el montaje de la película. Los guionistas inventaban diálogos para la pantalla y despojaban de lo no esencial a la acción evitando estorbar en ella.
Es hasta 1961 por James Maxwell quien empieza a agregar de tres fuentes diferentes los 3 colores primarios, a una sucesión de fotografías tras la técnica del aditivo del color. Tras la aparición de la fotografía a color, dos de los términos implementados para colorear las mismas son implementados en el cine, la técnica del aditivo y la técnica de la sustracción. Estas consisten en el revelado añadir tinta de diversos colores hasta generar un cuadro matizado de esencia colorida quien le da una nueva identidad al fotograma. La sustracción, por otro lado, consistía no en la combinación sino en la eliminación de un tono por medio de otro. Estos descubrimientos y avances que compartían técnicas de uso con áreas diversas no solo del cine, hicieron posible que, hoy podamos disfrutar de escenas maravillosas y narrativas épicas de la mano del cine.

Ir arriba