Empatía social con la desaparición de niños y jóvenes

Empatía social con la desaparición de niños y jóvenes

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Hoy son 18 días y Gabriel David Mesa Granados no aparece. En la actualidad tres niños y jóvenes desaparecen por semana en Colombia, según un reporte de Medicina Legal. La inseguridad que se presenta a diario logra afectar de una manera cruda a las familias que no logran saber del paradero de sus hijos. Muchos, no le ponen atención a este tipo de noticias o publicaciones, ya que es difícil opinar desde un segundo plano. Sin embargo, es ahí donde entra la empatía, saber que nos gustaría que hicieran los demás si el afectado fueras tu o yo.

Empatía social con la desaparición de niños y jóvenes

El panorama demuestra que es una problemática presente y que va en constante crecimiento. Existen diferentes motivos por los cuales los niños desaparecen: ya sea por voluntad propia, el padre que no tiene la custodia se lo lleva sin permiso, diferencias entre los familiares; y este tipo de situaciones se reportan como desaparición. No obstante, son jóvenes que aparecen después de máximo 3 días o se comunican con sus familiares para indicar que se encuentran en buen estado de salud.
Este no es el caso de Gabriel, quien desde el 17 de octubre de 2020 y con tan solo 15 años salió de su casa a media noche a escondidas de su familia y no regresó, ni se ha comunicado. Gabriel es un joven lleno de amor e inocencia, sociable; quien da lo mejor de sí para con los demás, tierno y amoroso con su familia. Hoy día, su mamá y sus tíos lo buscan y piden un llamado a todas las personas que puedan compartir su foto y ayudar a encontrarlo. Gabriel mide 1.65 metros de estatura, el día que fue visto por última vez, llevaba puesto un blue jean, un buzo gris, chaqueta negra y tenis color gris.
Nadie puede sentir el miedo y la desesperación de una mamá por su hijo cuando no sabe donde encontrarlo, la sensación de incertidumbre se apodera del día a día. Afectando el trabajo y las relaciones interpersonales. Dejemos de ser tan indiferentes ante estos casos, ayudemos a compartir las publicaciones de los niños, jóvenes, mujeres que están desaparecidas, pongamos más atención a las personas que vemos en la calle, quienes piden una moneda, quizá sea alguno de los que están esperando en casa. No son todos, pero uno como ser humano sabe diferenciar quien en verdad está perdido y desconcertado, más aún si hablamos de un niño.

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