En memoria de Dilan Cruz

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En memoria de Dilan CruzNo me cansaré de decirlo: la vida no tiene precio, en Colombia no existe la pena de muerte; nuestra constitución ampara la vida y la protege. La realidad es otra, los asesinatos y muertes violentas se dan en cifras escandalosas, además con un gran manto de impunidad y no parece haber una solución radical al respecto. 

Ese jueves hacíamos parte de la movilización 21N “21 de noviembre de 2019” en uso de nuestro derecho a la legitima protesta. Estábamos mis dos hijos, la mamá de mis hijos, nuestro perro y yo a dos cuadras de la Plaza de Bolívar de Bogotá. El ambiente era de fiesta popular, grupos culturales, batucadas, adultos mayores, jóvenes, una gran diversidad de la población hacía presencia en las calles reclamando entre muchas razones: justicia social, garantías para la vida, respeto por el medio ambiente, cumplimiento de los acuerdos de Paz, inversión en educación, no más guerra, no más corrupción, no más asesinatos de lideres sociales, indígenas, afros, campesinos etc. El pueblo hacía sentir con gran fuerza su descontento con las políticas del gobierno de turno de Iván Duque.

Lastimosamente el régimen respondió con represión. De un momento a otro sonaron explosiones y todo el ambiente de manifestación pacífica se tornó en confusión. El ESMAD “Escuadrón Móvil Antidisturbios” junto con la policía cercaron la Plaza de Bolívar con bombas aturdidoras, lacrimógenas y los manifestantes salieron despavoridos en estampida. Por fortuna junto a mi familia y otras personas logramos salir de allí, experimentando un momento realmente aterrador. Pues de ser alcanzados por algún disparo la historia podría haber sido otra, como lo fue dos días después para el joven Dilan Cruz Medina que al igual que nosotros salió a protestar, a pedir inversión en educación, oportunidades para los jóvenes en Colombia; sin saber que ese día iba a ser la víctima fatal del disparo certero del capitán del ESMAD Manuel Cubillos Rodríguez, quien aún goza de impunidad. Dilan se convirtió en un símbolo para los jóvenes que buscan un cambio para este país.

Dilan Cruz era un joven estudiante, estaba a dos días de obtener su grado como Bachiller del Colegio Ricaurte IED de Bogotá, tenía el objetivo de ingresar a la universidad a estudiar administración de empresas o psicología. Su cupo para estudios superiores estaba asegurado según lo expreso en su momento un comunicado de la Universidad Pedagógica el día 25 de noviembre mientras Dilan se debatía entre la vida y la muerte en el Hospital San Ignacio: «La Universidad Pedagógica Nacional, líder en el campo de la educación en Colombia abre las puertas de su institución para el proceso de admisión especial del joven Dilan Mauricio Cruz Medina. A su familia y amigos toda nuestra solidaridad y esperamos una pronta recuperación», dice el comunicado firmado por el vicerrector académico, John Harold Córdoba. 

En horas de la noche de ese día Dilan murió producto de las heridas de muerte por la bala cobarde del ESMAD.

Con cada asesinato se va un pedazo de nosotros. Así como fue Dilan, pudo haber sido mi hijo o cualquiera de nosotros. Para su familia y seres queridos nuestra voz de apoyo y solidaridad, extendiendo este sentimiento a todas las familias que han perdido a un ser querido durante las movilizaciones que se desprendieron después del 21N de 2019, en el 2020 y en el 2021 en Colombia. La muerte de Dilan y la de muchas otras personas que han caído producto de la violencia de estado, de esta guerra y violencia interna no son en vano, se convierten en un aliento para seguir buscando la reconciliación, la paz, la fraternidad, hermandad, nunca les olvidaremos y seguiremos paso a paso por las transformaciones sociales profundas que requiere Colombia hacia la vida digna.

 

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