La era digital y la destrucción del amor real

La era digital y la destrucción del amor real

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La era digital trajo consigo un exhibicionismo desbordado —un afán de aceptación al punto de que cada individuo se convierte en objeto de consumo—un incremento del narcicismo en la sociedad, una modalidad de comunicación masiva que destruye la comunicación real; como lo dice Byung-Chul Han “el ser humano ha perdido la capacidad de oír” y entre todo esto de la era digital, hemos perdido la capacidad de amar realmente.

La hipersexualización en el neoliberalismo sigue en auge, el cuerpo es objeto consumible, un objeto para generar excitación, placer etc… si ese objeto no cumple los estándares de calidad, pues no puede ser mercantilizado: en esta era digital hay libertad para escoger la mercancía que usted prefiera; “el porno profana el erotismo” (citando a Byung-Chul Han en su libro la Agonía del Eros en el capítulo “Porno”) en esta era de comensales digitales dispuestos a complacer sus necesidades, la exhibición sin límites elimina y destruye el misterio y la esencia que contiene el erotismo

“El amor está amenazado, tal vez muerto, o al menos bastante enfermo”, observando, escuchando y dialogando, en la vida real aumenta la insatisfacción con el “Ser” y cada vez más nos adentramos a la era digital para satisfacer imaginarios impuestos por la sociedad de consumo: relaciones de pareja que se destruyen por la llamada “infidelidad digital” —algo que se ve tan “inofensivo” causando daño a la otredad— se crean una falsa sensación de seguridad que están en la potestad de justificar su actuar; es frecuente los divorcios y rupturas de parejas a causa de las redes sociales como Facebook y Tweeter.

Nos alejamos cada vez más del sentir, del ser y del vivir, nos alejamos del silencio y sus reflexiones, estamos siendo bombardeados constantemente por información que nos obliga a caer en un sistema esclavizante, depresivo y destructivo donde la otredad no importa, solo importa mercantilizar el ego para que sea adquirido por el mejor postor. Estamos quedando impedidos para amar en la realidad, tenemos los medios para escoger mercancía nueva cuando ya no nos sirve el “objeto” que tenemos; nos están castrando la empatía y nos están quitando la magia del erotismo.

Con esto no quiero decir que debemos alejarnos de lo digital, debemos es ser conscientes de lo que implica adentrarnos a relaciones e interacciones digitales que pueden causarnos daño. Planear espacios de ocio con nuestra pareja desconectándonos del mundo virtual, crear narrativas con un buen vino a bordo, establecer límites en las redes sociales, fortalecer el dialogo y, sobre todo, volver a sentir en nuestra carne y en nuestro espíritu al ser vivo y real, tangible y lejano a las perfecciones que nos brinda la era digital.

Las opiniones realizadas por los columnistas del portal www.laotravoz.co no representan la identidad y línea editorial del medio. Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

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La Otra Voz
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