Mala semana

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Mala semanaEl periodismo en Colombia se convirtió en una herramienta política. Lo que se habla en la academia sobre la ética y el cómo hacer de este oficio un instrumento social, se quedó en las aulas de clase, pues la realidad es que los periodistas de los grandes medios se convirtieron en sirvientes a sueldo del establecimiento.

Recuerdo bien cuando inicié la formación para ser comunicador y periodista, siempre nos resaltaban la importancia de la ética en el periodismo, nos dictaban cátedra de cómo administrar la información en los grandes medios de comunicación que reúnen grandes audiencias en todo un país, y de la responsabilidad que esto conlleva.

El oficio se basa en buscar lo desconocido, en publicar y contar lo que otros no quieren que se cuente, mediante herramientas que el mismo periodismo nos puede brindar. Desde una conversación con un sujeto en un tema específico, o hasta una investigación donde se contrasta la información y se comprueba que esta sea verídica y de interés general.

Poco a poco y a lo largo de la historia de las sociedades modernas, los medios de comunicación y el periodismo se posicionaron como uno de los poderes más importantes del mundo, pues por ahí tendría que pasar la información, desde un acontecimiento en un barrio popular, hasta las decisiones más cruciales que ponen en vilo el futuro de un país.

En la historia de Colombia, los medios de comunicación han tenido un papel fundamental en vísperas de elecciones, pues cada medio es administrado por grupos económicos que les hacen el juego a los grandes caciques políticos del país, desde un simple artículo en el periódico puede influenciar en la decisión de un colombiano a la hora de depositar su voto en las urnas. Esto se convirtió en un hecho histórico que a la fecha es tradición no solo en Colombia sino en el mundo.

Bien lo señalaba el escritor y periodista Javier Darío Restrepo al decir que: “La naturaleza de la ética periodística está centrada en los valores del compromiso con la verdad, la independencia y de la responsabilidad social, que son los altos niveles del mejor periodismo” Refiriéndose al ejercicio como herramienta social, porque pararse al frente de una cámara o un micrófono sobrelleva una responsabilidad a la hora de difundir información. Sin embargo, el periodismo en Colombia se convirtió en una herramienta política. Lo que se habla en la academia sobre la ética y el cómo hacer de este oficio un instrumento social, se quedó en las aulas de clase, pues la realidad es que los periodistas de los grandes medios se convirtieron en sirvientes a sueldo del establecimiento, difundiendo información irresponsable; poniendo en la palestra pública a líderes sociales y políticos, tildándolos de promotores de violencia, otorgándoles un poder y una responsabilidad que no les compete.

La mala práctica del periodismo ha tenido consecuencias judiciales en nuestro país, como es el caso de la Periodista Victoria Eugenia Dávila actual directora de Revista Semana, cuando en 2014 trabajando para La FM de RCN difundió una información calumniosa en contra de un Coronel de la Policía, utilizando sus micrófonos para tildarlo de corrupto. Grave error de un comunicador, pues se sabe que un periodista en ejercicio de sus funciones no puede dar juicios de valor. Consecuencia a ello, Vicky y La FM tendrán que pagar una millonaria indemnización, de acuerdo con una sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá.

La misma periodista que en 2014 difundió información falsa, hoy se ha visto envuelta en polémicas por los titulares sensacionalistas que publica desde el medio que dirige, titulares y portadas que se vuelven peligrosos en un país donde pensar diferente puede costar la vida. Es allí donde me pregunto: ¿hasta dónde puede llegar la libre expresión en el ejercicio de la profesión? ¿El derecho a informar puede violar derechos fundamentales sin ninguna consecuencia? Basta ya de escudarse en el periodismo para hacer activismo político, basta ya de difundir información irresponsable escudándose en la reserva de la fuente, basta ya de utilizar los medios como herramienta propagandística, basta ya.

Este tipo de actuaciones en los medios tradicionales, los hace cada día más débiles, luego, termina dándole alas a los medios emergentes que buscan posicionarse en las redes como referentes en la información. Es por eso, que las cifras de audiencia en los canales más importantes del país son deplorables, la gente está migrando a plataformas digitales donde la información no tiene techo, no hay intereses económicos, simplemente se dedican a informar las crudezas que los poderosos quieren ocultar. Paulatinamente vamos viendo como la televisión tradicional desaparecerá, pronto, el monopolio de la información se está desvaneciendo gracias a la pluralidad de las redes sociales y la nueva estructura de la información, es por eso, que se ven titulares llamativos que solo buscan “clics” o el mal llamado “clickbait” que solo buscan llamar la atención para generar tráfico de internautas, y de esa manera vemos como el periodismo pasa der ser una profesión seria a ser una herramienta prepago para satisfacer vanidades personales o políticas.

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