Mucho que aprender de España

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Mucho que aprender de España

Con motivo del bicentenario de la independencia mexicana el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey Felipe VI de España y al papa Francisco que pidan perdón a los pueblos originarios de México por los abusos cometidos en la Conquista del país, aunque cabe todo el territorio colonizado. El Obispo de Roma hizo caso y mediante una carta pidió perdón por los excesos, acciones y omisiones que no contribuyeron a la evangelización.

La respuesta recibida desde el país ibérico fue distinta, primero la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso salió en defensa del legado español “a través de las misiones, llevar el catolicismo y, por tanto, la civilización y la libertad al continente americano”, parece broma pero ella lo dijo enserio, hay que contarle que la libertad de los países latinoamericanos se consiguió emancipándose de su país, pero ahí no quedó y cuando apuntaba al presidente mexicano dejó una frase para la risa, “el indigenismo es el nuevo comunismo”, la María Fernanda Cabal española, como le llamaré en futuras opiniones, es fiel retrato de la extrema derecha. Quien no hizo gracia fue el expresidente Aznar que sirve para ejemplificar por qué hay que hacer un revisionismo histórico, desde acá y desde allá, puesto que respondió de forma burlesca “usted, ¿cómo se llama? Andrés Manuel López Obrador. Andrés por parte de los aztecas, Manuel por parte de los mayas, López es una mezcla de aztecas y mayas… y Obrador, de Santander” sí, xenofobia pura y dura.

Todo esto demuestra que el país se niega a aceptar sus fallos históricos y por el contrario muestran un revanchismo impropio de los países modelo de la Unión Europea, y no es trauma de los latinoamericanos, en la leyenda negra hay negación a la Expulsión de los judíos en 1492, la Guerra de Flandes, la Inquisición española y por supuesto la Conquista de América, y es que desde los primeros hechos en el siglo XV se manipula para que el pueblo español crea que es propaganda antimonárquica, que es solo una leyenda.

Lo peor de esto es que los habitantes de un pueblo se lo crean, y no exista un revisionismo histórico, y es que el modelo en este sentido para España debe ser Alemania, prueba de que una nación puede aceptar su pasado y aprender de él. Por ejemplo, mientras en España hay personajes como Aznar, de pasado falangista, es decir fascista, o como la mencionada Ayuso; en Alemania hubo alguien llamado Konrad Adenauer que desde el cargo de canciller en 1949 asumió la culpa colectiva del holocausto judío e instó a “resarcir lo más posible la injusticia perpetrada a los judíos después de la aniquilación irreparable de millones de vidas”, luego fue el canciller en 1970 Willy Brandt que de rodillas ante el monumento a los Héroes del Gueto en Varsovia pidió perdón por los crímenes nazis,  en el año 2000 fue el fallecido Johannes Rau, entonces presidente de Alemania, quien pidió perdón por los mismos hechos en el Parlamento de Israel, hace dos años en 2019 fue el presidente Frank Steinmeier “inclino la cabeza ante las víctimas polacas de la tiranía alemana y les pido perdón. Quiero asegurarle que no olvidaremos y asumimos la responsabilidad que nos ha impuesto nuestra historia”, ese mismo año en Auschwitz fue la canciller Angela Merkel que se declaró profundamente avergonzada y sin rodeos asumió la responsabilidad en nombre de su país. 

Vemos así, que es posible que un Estado acepte y reconozca los errores del pasado y que no los oculte por vergüenza puesto que con ello pierden la oportunidad de progresar, utópicamente, a un mundo sin discriminación. Y mientras los sectores progresistas en Alemania obtuvieron mayoría mediante los socialdemócratas y verdes en las recientes elecciones federales, España se encamina a su pasado más oscuro, siendo Vox el claro ejemplo de la amenaza a las políticas democráticas.

 

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