Negar libertades y derechos no es una opción

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Negar libertades y derechos no es una opciónColombia entera debería exigir que la investigación sobre las ejecuciones extrajudiciales a manos del Ejército -falsos positivos- sea rigurosa, exhaustiva y que se llegue a la condena de quién o quiénes dieron la orden y por supuesto debería causar rechazo e  indignación por parte del Centro Democrático que estos actos tuvieran lugar en la Presidencia de su dirigente político; por supuesto, ellos al igual que Álvaro Uribe Vélez le deben una disculpa al país y la promesa de contribuir con el esclarecimiento de la verdad. Que este grupo de políticos tome una actitud defensiva y de absoluta negación solo puede ser una muestra de descaro -es decir, se puede suponer conocimiento preciso de los delitos cometidos, que no sorprenden, ni avergüenzan- y completa indolencia para con las víctimas y por la lucha de sus familias por la obtención de justicia; la única forma de hacer un poco soportable tanto dolor. Por supuesto, la verdad es importante para garantizar la no repetición.

De forma irrespetuosa atacan a una maestra y vuelven a poner sobre la mesa la forma, que según ellos se debe adoptar para educar a los niños en las aulas sin adoctrinarlos; no quieren que se conozca la historia reciente del país pero sin sonrojarse aplauden el bombardeo a menores de edad, justifican actos de violencia y abusos sexuales de parte del ejército contra niñas, repiten sin cesar lo orgullosos que se sienten de sus héroes sin tan siquiera exigir serías investigaciones por sus actos. Sería más sano prohibir que los menores vean los noticieros o debates por la pobreza de sus argumentos y la bajeza de lo que defienden.

Recordemos que en 2019 dicho partido quiso censurar la libertad de cátedra con un proyecto de ley que buscaba multar y sancionar a maestros que discutieran temas políticos en áreas que no fueran Ciencias Sociales e Historia, la guerra hacía los maestros ya estaba declarada y por supuesto contra la verdad y el conocimiento; nada más antidemocrático que el Centro Democrático. Obviamente su intento no prosperó. No le sirve a estos distinguidos políticos que niños y jóvenes tengan pensamiento crítico, lo que desconocen es que las nuevas generaciones no tragan entero; puede que las mentiras, que tan bien le  han funcionado hasta ahora al ya mencionado partido político, vayan perdiendo cada vez más poder. Es la misma niñez y juventud la que exigirá esa transformación tan necesaria en la educación, una educación que -como lo plantea Claudio Naranjo- reconozca que “debemos aprender no solo a hacer y a estar informados, sino a aprender y a convivir y sobre todo a ser”.

Existe un respeto por la vida y por lo tanto una necesidad de empatía por los otros y cuidado del lugar en el que habitamos, el planeta, la naturaleza con todo y su vasta composición que hace parte del sentir de los jóvenes, ellos nos están enseñando que es lo verdaderamente importante; un sentir responsable que no coincide con la ignorancia y con la violencia, el arribismo y la mentira. Cada vez vemos más niños y adolescentes organizando acciones a favor del planeta, estos son actos políticos y no lo hacen porque alguien se los insinúe, sino por su misma observación del mundo y sus necesidades. Organizaciones como Fridays for Future o Zero Hour son muestra de ello, fueron fundadas por estudiantes de 17 y 16 años respectivamente y no solo les interesa el tema climático, tienen una enorme curiosidad por todo lo que les afecta y un enorme deseo de contribuir con los cambios que urgen en la sociedad. Ellos van a velar por la salud de la Democracia y no van a aceptar políticas rancias.

Así que ocultar la verdad o querer, en teoría, cambiar la historia ya no es una opción. El Centro Democrático debe pensar en otra forma de hacer política, negar derechos y libertades, evadir debates de temas de fondo, no tener amor por la naturaleza y la vida e instar a la guerra y la violencia no atrae  ni a los fósiles.

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