Opinión, censura y dictadura

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Opinión, censura y dictaduraCada vez se está notando con más fuerza la dificultad, por no decir la imposibilidad, de expresar opiniones en contra de los gobiernos de turno y mucho más difícil criticarlos. Se están valiendo de cualquier medio para impedir que los ciudadanos expresen lo que piensan, como debería ser en cualquier estado democrático.  Con la ayuda de los medios de comunicación de Colombia, todos pertenecientes a grandes conglomerados económicos afines al señor Uribe y otros medios cooptados por este, quieren imponer solo la verdad de ellos y es muy difícil, casi imposible, que una opinión diferente tenga cabida y pueda ser evaluada por la ciudadanía. El unanimismo de opinión existe en nuestro país, impulsado tanto por los gobiernos como por los medios de comunicación tradicionales. Cuando se presenta un concepto o una verdad diferentes son estigmatizados, ridiculizados, perseguidos y eliminados de la faz de nuestro país.

Los medios de comunicación, personas y políticos adeptos a los gobiernos nacional y locales insultan, amenazan, atentan y eliminan cualquier opinión contraria, inclusive las personas más radicales azuzan para que sean eliminados, ya sea matándolos o sacándolos del país, como sucedió con la periodista alemana Rebeca Sprößer, quien fuera estigmatizada por el  periodista Luis Carlos Vélez y como consecuencia de esa acción la expulsaron del país y un amigo suyo fue asesinado cuando quiso evitar que la mataran. Son recordadas acciones de partidarios de Uribe con frases como: “Plomo es lo que hay” o acciones de civiles con armas, como las que hemos visto en Cali, Medellín y Bogotá contra muchachos que están pidiendo lo justo.

La censura la hacen con varios métodos que trataremos de describir a continuación: La llamada del funcionario de turno al periodista o al medio diciéndole que se puede decir y que no. La utilización de medios de comunicación pertenecientes a empresarios amigos para difundir solo lo que a los gobiernos les interesa. El reclutamiento de periodistas para que hagan la misma función. La “compra” de medios y periodistas con la pauta oficial. El ahogo de medios que no están de acuerdo, al no darle pauta publicitaria, ya sea oficial o privada, en un intento para silenciar cualquier voz disidente. La conocida como la autorregulación, uno de los mas peligrosos, porque es la autocensura que se imponen los periodistas para permanecer en el medio o evitar ser cuestionados. Claro que hay métodos más radicales, como son la presión para que los despidan y la amenaza al periodista o sus familias y allegados, con el fin de hacerlos callar. Muchos periodistas han tenido que abandonar el país debido a estas amenazas. Y la última, la definitiva, la muerte. 

Todas estas formas, unas sutiles y otras no tanto, las hemos vivido en nuestro país. La larga lista de periodistas asesinados, asilados o que dejan el oficio es muy larga y todo por decir cosas que incomodan a los gobiernos de turno. 

Pero sus largos brazos inquisidores están llegando a medios de comunicación alternativos internacionales como Facebook, Twitter y otros. El abogado criminalista Daniel Mendoza ha denunciado intentos de censurarlo y amenazas de muerte por las que tuvo que exiliarse en Francia, al igual que periodistas como Gonzalo Guillén y Julián Martínez con su portal La Nueva Prensa y Hollman Morris quien tuvo que salir del país presionado por las amenazas, en el pasado, solo para mencionar algunos casos.  

Quieren silenciar las redes sociales de cualquier persona, así sea de las llamadas del común, que ose criticar o simplemente manifestar su desacuerdo con los gobiernos nacional y distrital. El Portal La Otra Voz, su creador y algunos colaboradores, han sido víctimas, desde la semana pasada de la censura que le ha impuesto el portal Facebook. No se pueden compartir notas, bajaron todos los artículos de los columnistas, no se pueden ver.  Es curioso que cuando los artículos de opinión tienen asidero en la realidad, están sustentados por fuentes, inclusive de medios afines a los gobiernos, aparezcan estos intentos de callar cualquier opinión. La forma de hacer esta censura incluye parches en negro con avisos de advertencia de ser peligrosos u ofensivos, o dizque porque los artículos pueden ser spam o algo engañoso. 

No aceptan ninguna opinión, ni siquiera otra posibilidad de verdad, ni un análisis diferente. Cuando los gobernantes, que no son los dueños del estado y del país, creen que lo son, e imponen sus conceptos para no perder el poder, quiere decir que estamos ante una dictadura. ¿Qué sigue ahora?. Esa es la pregunta del millón.

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