Paso a paso: Las dudas no se me borran

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Samuel Simanca

Un viaje, un paseo por el parque, ir al colegio, andareguear por el barrio, todo se puede convertir de un momento a otro en tragedia en las zonas más olvidadas de Colombia, o incluso en las ciudades capitales; ni al crimen organizado ni a la guerra le importan en qué lugar están sus víctimas; su único objetivo (por lo general) es ganar algo de plata fácil o simplemente destruir, sean cuales sean los intereses que muevan las fichas.

Cuando estaba pequeño veía en las noticias a expertos calcular los daños materiales causados por el combate, las zonas perdidas para ejercer control el estado, las vías por donde se sacaba la droga y todo lo que sigue en los puntos suspensivos de lo perdido. Sin embargo, ahora que he crecido y mi conciencia sobre el entorno que me rodea se ha ampliado, me pregunto ¿y quién nombra a las víctimas sin identificación? ¿quién calcula el número de sueños rotos por el desplazamiento? ¿quién les asegura a las familias de los secuestrados que un día volverán sus seres queridos de ese letargo entre la incertidumbre y la muerte?  Hasta ahora no he encontrado a nadie que tenga alguna respuesta.

Y así, en esa búsqueda incansable que tengo por tratar de responder las preguntas que yo mismo me formulo descubrí PASO A PASO, casi, podría decir, que fue un acto de magia; entré a la tienda virtual de Panamericana, el libro apareció entre los recomendados y lo primero que me atrapó fue la portada. En ese momento no tenía el dinero para comprarlo, pero aun así intuía que un día cualquiera podría ser mío. Claro, no sin antes buscar en internet algún PDF para leerlo gratis, pero fue inútil, nada había en la web; quedé en ese tipo de vacío sin poder tenerlo y sin saber si conseguiría pronto algo de plata.

De cierta manera, lo que sentí en aquel momento se parece en medida al vértigo que día a día Patricia (la protagonista del libro) debía enfrentar al no saber de su padre, en tener la posibilidad de rescatarlo si su mamá vendía todo y se quedaban en la miseria, en la lastima social que representa tener un familiar secuestrado; ella no quería ser un bicho raro, deseaba volver a estar en paz, que las cosas fuesen como antes. Pero no era posible, las cosas para siempre habían cambiado y debía aprender a vivir con esa realidad, no sin dejar a un lado las miles de preguntas que rondaban en su cabeza.

(…) Catalina sigue apostando a que el mayordomo sí tuvo que ver. Nosotros seguimos detestándolo. Por eso digo que ojalá que las oraciones de mi mamá y de mi abuelita algún día logren lo que las mías no han logrado: que mis hermanos y yo aprendamos a perdonar.

(Fragmento, Paso a paso, pag.47)

Tanteando con las fechas, Paso a Paso fue uno de los primeros libros de Irene Vasco en esa etapa donde los autores buscan su propia voz. Sin embargo, no fue de mi agrado la manera en que la autora desarrolla el pensamiento de la protagonista respecto al hablar en clave, esto en la página 45 donde la escena está muy “servida” y creo que puede llegar a debilitar un tanto la credibilidad del personaje de principal, Patricia.

Por otra parte, la edición es impecable, la portada contiene relieves que permiten el fácil reconocimiento. Los interiores juguetean con ilustraciones laterales, azuladas, y el texto en tamaño mediano me permitió leer cómodamente el libro incluso con poca luz.

Paso a Paso es un libro que tiene alas propias y va buscando a sus lectores hasta adentrarlos en una realidad palpable donde la esperanza es lo único no han podido robar.

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