Piedad vuelve al ruedo, ¿Qué implica su llegada al Pacto Histórico?

Piedad vuelve al ruedo, ¿Qué implica su llegada al Pacto Histórico?

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Corría enero de 2017 y Piedad Córdoba anunció su aspiración presidencial. Lo hizo ante la tumba de Fidel Castro en Santiago de Cuba. A los pocos meses inscribió el comité de Poder Ciudadano y se recorrió el país buscando firmas: recogió 1.316.386 y la Registraduria le avaló 836.790. Con el exmagistrado Jaime Araújo como fórmula vicepresidencial y con un programa de gobierno bastante novedoso, todo parecía indicar que la de Piedad sería una aspiración sólida y que llegaría hasta el final. Nada más alejado de la realidad. A un mes de la primera vuelta, sin presencia en los debates televisados y azotada desde la derecha por ser la representante del “castrochavista”, desistió de su primera y única aspiración presidencial.

En realidad, la campaña de Piedad fue perdiendo impulso y en un punto se estancó, nunca registró mayor intención en encuestas y se topó de frente con un fenómeno insospechado, pues el pleno de una izquierda renovada, su espacio de incidencia por naturaleza, se desplazó a las toldas de la Colombia Humana. Aunque Piedad no adhirió públicamente a Petro, sus bases se terminaron sumando a las estructuras territoriales de Colombia Humana. Además, otra gran dificultad que tuvo su aspiración fue la ausencia de una lista al Senado o listas a Cámara, lo que fue un grave error, ya que le negaba a Poder Ciudadano la posibilidad de convertirse en partido político al superar el umbral.

La única apuesta de Piedad en el Congreso se concentró en la candidatura de su hijo, el médico Juan Luis Castro. Juan Luis ya había aspirado al Senado en 2014, en esa elección lo hizo a nombre del partido Liberal y se quemó con 23.492 votos. Para las elecciones del 2018 se matriculó en la Alianza Verde y alcanzó 22.117 votos, una votación muy baja, pero con la cual entró como la última votación de la lista, en realidad, fue arrastrado por los resultados de Mockus. A la par que Juan Luis se estrenaba como senador, su madre se fue alejando de los reflectores y en junio de 2020 anunció su retiro de la política.

Sin embargo, el retiro le duro poco, pues a menos de un año del anunció, a través del cual también invito a Petro y a Uribe a retirarse, reactivó Poder Ciudadano y aterrizó en el Pacto Histórico. Superadas, por el momento, las rencillas con Petro y decidida a volver al congreso ocupando una posición estratégica en la lista cerrada al Senado.

¿Qué le suma Piedad Córdoba al Pacto Histórico?

En términos electorales, muy poco. Previo a su injusta destitución por el aparato de persecución de Alejandro Ordoñez, Piedad venía perdiendo peso electoral y así se puede evidenciar con las votaciones de Juan Luis. El estancamiento de su aspiración presidencial, a pocas semanas de celebrarse la primera vuelta en 2018, también develó las limitaciones de su capacidad electoral. Sin temor a equivocarme, podría afirmar que Piedad no es una gran electora o una influencer que mueva mucha opinión (al estilo Gustavo Bolívar); creería que su aterrizaje en la coalición de Petro refuerza el sector más de izquierda del Pacto Histórico con las estructuras territoriales de Poder Ciudadano.

Por otro lado, es una adhesión que sigue consolidando el acercamiento de Petro con sectores del liberalismo socialdemócrata; es decir, con las líneas más progresistas que cohabitan en la centro- izquierda del partido Liberal, en su gran mayoría, divididas entre Petro y Alejando Gaviria. Así haya pasado casi una década tras su distanciamiento del partido Liberal, no hay que olvidar que a nombre del liberalismo Piedad fue representante a la Cámara y senadora durante cinco periodos.

Así las cosas, el valor de su aterrizaje se podría medir más desde lo programático dada su amplia trayectoria política que desde su capacidad electoral. En esencia, su llegada implica la adhesión de un “símbolo” victimizado por el establishment (por el mismo procurador que intentó destituir a Petro) y un referente del liberalismo progresista.

¿Cuáles son las implicaciones?

Piedad es una de las políticas más reconocidas del país. Para bien o para mal, todo colombiano medianamente interesado en la política tiene algo que opinar sobre ella. Ya sea por su oposición a Uribe durante los años más duros de la Seguridad Democrática; su labor humanitaria a favor de la liberación de los secuestrados; los alcances de su relación con Chávez o su supuesta cercanía con las Farc; es una política que genera amores y odios. Esa sobreexposición, caracterizada por los ataques del uribismo y la persecución oficial, la posicionó en la opinión pública, pero también la hizo merecedora de una imagen negativa muy alta.

No creo exagerar si afirmo que en algún momento fue la mujer sobre la cual las élites descargaron toda su saña racista y machista.

Para el grueso de los colombianos, la percepción inicial sobre Piedad se reduce a relacionarla con Chávez, a lo que contribuye su permanente defensa de la revolución bolivariana y su amistad con Maduro. Seguramente esa percepción no cambiará en los próximos meses, es más, antes podría ser potenciada por los medios y los candidatos de la derecha, ansiosos por revivir el castrochavismo y cargar al Pacto Histórico con el lastre del socialismo. Lo que no deja de ser una gran contradicción porque el mismo Petro ha sido bastante crítico con Maduro y permanentemente se desliga de cualquier tipo de relación con su régimen.

Perspectivas

Sería muy grato que Piedad volviera al Senado, ya que en su frustrado paso por el capitolio destacó por ser una de las mejores congresistas. Siempre en la orilla de la oposición y convencida de la salida negociada al conflicto. Ahora, con la posibilidad de llegar a ser gobierno, se suma a un Pacto eclético que se ha movido entre el centro y los sectores cristianos, atrás va quedando el purismo ideológico, pues Piedad, tan conocedora de las realidades políticas, sabe que con Petro va con una apuesta segura.

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