Prohibido volver a pelear por una camiseta de futbol

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Prohibido volver a pelear por una camiseta de futbolA pesar de la violencia y las víctimas que el paro ha dejado, también hay que reconocer que ciertos sectores sociales han demostrado ser fuertes y la unidad ha sido su mayor bandera.

Iniciaba el paro nacional con una orden judicial que prohibía salir a marchar por la actual situación de salubridad que afronta el país y el mundo, sin embargo el estallido social que dejó el 21N en 2019 se había parado por la pandemia declarada en marzo del 2020. El país no aguantaba más, las clases sociales más vulnerables tendrían que pagar los platos rotos por el mal manejo social y político del gobierno, que con sus reformas buscaba golpear a la clase media para financiar el hueco fiscal que está dejando la pandemia y los caprichos de Ivan Duque.

La sociedad colombiana se ha
caracterizado por vivir de guerra en guerra, pues una de las particularidades de nuestro país es la violencia. Desde Liberales contra Conservadores hasta hinchas de Nacional contra seguidores de Millonarios, se han visto envueltos en enfrentamientos por pensar diferente a su ideología, o el simple hecho de portar una camiseta ajena a su equipo de fútbol se convierte en la principal causa de empuñar un cuchillo o un palo, con el objetivo de silenciar la vida.


Para nadie es un secreto que en Colombia el enfrentamiento entre hinchas de diferentes equipos de fútbol, se volvió rutina, pues hubo una época que la violencia en los estadios del país se desbordaba domingo tras domingo, cuando se enfrentaban dos equipos de fútbol, hinchas de Millonarios, Nacional, Medellín, Santa fe, Once Caldas, Pereira, entre otros, no se podían cruzar en las calles porque inmediatamente iniciaban una batalla a punta de palos y piedras, defendiendo su camiseta y sus supuestos territorios.

A pesar de la violencia y las víctimas que el paro ha dejado, también hay que reconocer que ciertos sectores sociales han demostrado ser fuertes y la unidad ha sido su mayor bandera. A lo largo de estos 28 días de protestas las diferentes hinchadas del país se manifiestan en las calles de manera pacífica, diciéndole a la sociedad que más allá de las diferencias que algún día pudieron tener, hoy están más unidos que nunca, con un solo objetivo y es demostrarle al actual gobierno que la unión de un país hace la fuerza. Estadios vacíos, pero las calles llenas de hinchas que con sus bombos, trompetas y trapos envían un mensaje claro y contundente al gobierno, exigiendo que cese al fuego, que pare la masacre, pues a la fecha hay más de 42 víctimas mortales consecuencia del Paro Nacional.

El futbol en Colombia se volvió un manto distractor, pues en diferentes ocasiones utilizaron el deporte para opacar acontecimientos que marcaban la historia del país, como aquel recordado Millonarios vs Unión Magdalena en 1985 cuando el Ejército colombiano retomaba a sangre y fuego las instalaciones del Palacio de Justicia, después de la toma por parte del M-19, dicho partido se utilizó para distraer a los bogotanos que veían como el centro de la ciudad se convertiría en un campo de guerra.

Hoy, el actual Gobierno tenía en mente la Copa América como instrumento distractor para la actual crisis social y económica que vive el país, sin embargo, la presión social y los partidos de Copa Libertadores en Barranquilla sirvieron como plataforma al mundo para mostrar lo que vive el país, consecuencia a ello, la Conmebol decidió retirar a Colombia como sede del torneo. Golpe fuerte para el presidente Duque, pues este evento sería visto como el único gran logro de su administración.

El Paro Nacional hasta la fecha ha tumbado un Ministro, dos reformas, (salud y tributaria), renuncia de la Canciller, y matricula cero para el 2021. También nos deja varias enseñanzas, pues la solidaridad de la mayoría del país se ha resaltado y la unión de diferentes hinchadas ha sido masiva, tanto así que el torneo local de futbol se encuentra suspendido, pues los asuntos internos del país son más importantes y esto los hinchas lo han entendido. Ojalá este sea el primer paso para que pare la violencia entre hinchas, pues el paro ha servido para comprobar que más allá de una rivalidad en la cancha, afuera todos somos hermanos. 

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