siete cuervos & ochos cuentos: contar para continuar

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siete cuervos & ochos cuentos: contar para continuarEn los afanes del día a día los humanos vamos perdiéndonos pequeños momentos que acaban desapareciendo en las agujas del reloj, y así, poco a poco olvidamos tomar un respiro para continuar. Hace un par de meses enfrentaba una temporada de trabajo excesivo y no tenía tiempo para dedicar a una de las cosas que más amo; leer. En mi cabeza merodeaban cuentos y una que otra novela para niños de Roald Dahl (el escritor de Matilda), pero eran solo ecos de acá para allá.

En esos meses de excesiva ocupación la editorial Cataplum Libros me hizo llegar un pequeño libro, era colorido, por eso llamó de inmediato mi atención, hojeé varias páginas y después lo dejé en el estante. Uno de esos días, en esos ratos libres que sin querer dejan las ocupaciones abrí otra vez el libro, deseaba leer algo corto, y justo eso tuve; un libro corto para desbloquearme.

Lo primero que leí fueron las ilustraciones, eran preciosas; al principio parecían garabatos o dibujos “chuecos”. Sin embargo, (en un acto personal) encontré el sentido de las mismas al observarlas con detenimiento. Una idea de la que no me he podido desprender es de que parecen garabatos, pero garabatos bien dibujados, a pesar de que el ilustrador, Juan Camilo Mayorga usó solo dos colores: amarillo y gris.

Ahora bien, ese rato se convirtió en una sentada de media hora, después se alargó a una hora, dos, tres, hasta llegar a ser toda la tarde. Las narraciones de Jairo Buitrago me atraparon, no obstante, al terminarlo quedé con ganas de leer algún otro cuento, en mi opinión, considero que el libro habría podido contener dos o tres historias más. No para contrarrestar el peso de las otras narraciones en caso de que hubiesen sido malas, sino porque está muy bien escrito, y lo bueno deja siempre con ganas de más.

Cada historia habita un mundo natural. Jairo Buitrago logra abordar temas difíciles para los niños sin centrar la temática en esa realidad, emplea la narrativa casi fantástica como un comodín para desde ese lugar empezar a narrar.

Un cuento que en especial me encantó fue Androcles y el león; cuenta la historia de un niño que vive no muy lejos de Roma, este decide no ir un día a clases y se va a andareguear por ahí, y en el camino se topa con una carava en la cual tienen a un gran león encerrado. El dueño de la caravana le regala unos boletos con asientos exclusivos, pues Androcles los ayuda sacándole una espina que hacía rugir de dolor al feroz animal. El día que asiste al coliseo con su papá (allí se presentaba el león de la caravana), en medio de tanta alegría dice algo que lo echa al agua y deja sus planes al descubierto.

 

(…) Primero salieron los gladiadores, y la gente enloquecía, luego las carreras de cuadrigas y, al final, soltaron a un gigantesco león para que se enfrentara con un fornido oso pardo y con un elefante. La gente estaba de pie, expectante. Pero el león no tenía interés alguno en atacar a los otros animales porque ya los había comido.

Dio una vuelta por la arena y decidió saltar a las graderías para echar un vistazo.

—¡Auxilum! ¡Nos devora el león! —gritaba la gente mientras corría despavorida.

(Siete cuervos y ocho cuentos, p.15)

 

La edición del libro, en general se ve bastante trabajada, a excepción del color de las letras, que, en lo personal, al ser grises incomodaban mi vista al leer el libro con poca luz. La cubierta es estupenda, los colores son llamativos, al igual que los interiores.

Al final de ese día terminé con la cabeza llena de voces, los ecos habían desaparecido, y a pesar de haber acumulado muchísimo trabajo para después. Escuché las vivencias de otras personas, que, como yo, alguna vez fueron niños y esta realidad pujante dejaba bailar las agujas del reloj su propio son mientras escuchaban uno que otro cuento merodeador.

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